Nueva 517, 10/6/2001

Diez años con Nueva

ESE AMIGO DEL ALMA

Texto: Los lectores Compilación: Amanda Paltrinieri

Cartas, cartitas, cartazas; por e-mail, por correo postal; a máquina, manuscritas... la cantidad de cartas que llegaron a la redacción superó con creces las expectativasque teníamos.

 

¿Nos permiten abrir un poco el paraguas? Porque después de haber leído y releído el carpetón que armamos con esta especialísima correspondencia, la conclusión fue: ¡en qué baile nos metimos! ¿Cómo devolver todo lo que han volcado en esas cartas? Más o menos extensas, más o menos formales, todas hablan de un compromiso, de una relación personal que cada uno de ustedes tiene con la revista, y que probablemente no se dé con ninguna otra revista dominical del mundo. Nueva es parte de la familia, de cada persona, y la respuesta a la convocatoria volvió a demostrarlo.

Por eso lo de abrir el paraguas: porque es imposible publicar todo, todo, lo que dicen las cartas. De algunos de ustedes hemos tomado largos párrafos; de otros unas líneas; de otros, en fin, publicamos sólo el nombre y hasta es posible que falte alguna mención.

¿Con qué criterio hicimos la selección? Más allá del ordenamiento temático, podríamos decir que fue azaroso. Quedó alguna anécdota sabrosa en el tintero, quedó algo muy personal sin decir. Seguramente la opinión de "x" fue a parar al tema "tal" cuando lo que más le gusta de la revista es el tema "cual"... Es así: la tiranía del espacio, como suele decirse.

Ocurre como con el vaso que no se sabe si está medio lleno o medio vacío: si se toma cada carta, habrá que pensar en el vaso vacío, pero creemos que cada uno de ustedes se verá reflejado en la opinión de muchos otros lectores (incluso tal vez más que en el párrafo propio seleccionado). Y así no sólo tendremos el vaso lleno, sino algo mucho más valioso: la sensación de comunión, de comunidad; un hilo invisible que nos une con personas conocidas o desconocidas, que viven a una cuadra o en la otra punta del país. ¿Cuántas veces en la vida sucede algo parecido?

Los comienzos

Todavía me acuerdo de la expectativa que teníamos todos hace diez años, cuando la ciudad estaba empapelada con unos afiches que decían algo así como "va a haber una Nueva manera de pasar el domingo", y todos estábamos intrigados, hasta que salió la revista. Desde ese domingo, siempre la he leído (Carina Moyano, Carrodilla, Mendoza).

Así como nos sorprende tomar conciencia de la madurez de nuestros hijos, a quienes hemos visto crecer, así me sorprende saber que mi amiga ya está próxima a sus primeros diez años. Desde ese momento es mi compañera fiel de las mañanas tranquilas, cuando la familia duerme y yo, como muchas mujeres "polirrubro", me encuentro momentáneamente sola, ávida de comunicarme con alguien para intercambiar opiniones sobre tantos temas... (Isabel Barros, Córdoba).

De Nueva tengo tantos, tantos recuerdos hermosos como dolorosos. Desde que comenzó a salir la revista, mi hija, con síndrome de Down y una severa patología cardíaca, la solicitaba: "Dame revista mía". Nadie, ni yo, podía tocarlas en su presencia. Era su patrimonio más querido, su auténtica biblioteca. Finalmente el Señor se la llevó. Quizás allá también tenga sus revistas Nueva. Gracias por permitir que nuestra querida Verónica fuese feliz coleccionándola (Dolores Del Valle de Villalba, S.M. de Tucumán).

Los contenidos

En casa compramos el diario algunos días, pero los domingos sí o sí: espero la revista muy motivada, ya que realmente cumple mis expectativas en cuanto a la diversidad de temas. Me encantaría que tuviera más páginas (Ana M.F. de Poncet).

Su valor educativo y cultural para mí no tiene precio. En ella uno encuentra todo para estar actualizado, informado, y a veces también impactado, shockeado, aterrado y todos los "ados" que uno pueda imaginar al vivir en nuestro hermoso pero castigado país. Porque convengamos que ustedes también nos ponen de cara a esa Argentina que nos duele y nos golpea duro. ¡Gracias por eso también! Porque la vida es eso: pensar otra cosa sería una utopía (Norma De Marco, Córdoba).

Tengo veintidós años y estudio Licenciatura en Historia, por lo que mis notas preferidas son las que les dedican a los próceres de este país, tantas veces maltratados. Mi hermano de diez años es el encargado de guardarla. Por él veo que son muchos los chicos que usan la revista porque no pueden comprar libros. Hasta he visto bibliotecas de escuelas donde las prestan como si fueran manuales (Melisa Cabrera, Rosario).

Permanentemente estoy comentando con mis amigos o compañeros de trabajo sobre la actualidad que su lectura me propone. Me identifico plenamente con Elba Vercellini, Guadalupe Henestrosa, Noemí Carrizo, Luis Frontera (lo bauticé "el boy scout", siempre listo). Con todos ellos me gustaría poder departir y hacerles yo un reportaje a ellos. A Pablo Sirvén, mis felicitaciones, se notó el cambio de timonel (Alberto Rolón, Guaymallén).

Siempre me gustó la forma en que tratan los temas, el carácter humano de sus líneas, la difusión que le dan a gente que anónimamente día a día se la juega (Ceferino González, Bahía Blanca).

En cuanto supe de la cercanía del cumple, no dudé en escribir. ¿Cómo no hacerlo? Sería como fallarle a un amigo. Nueva nos ofrece una revista de "alta calidad", nos muestra la realidad que, a pesar de existir, se mantiene oculta porque -en comparación con las notas frívolas de la farándula- no "vende" (Gabriela Andino, Rosario).

La sección que más me gusta es la de cuentos, especialmente de autores argentinos. Lo bueno es que la revista la aprovecha toda la familia (Rosana Ugarnes, Bahía Blanca).

Algo personal

Soy una mendocina de quince años que lee la revista desde chica. Será porque siempre me interesaron las cosas de los "grandes"... El recuerdo más lindo que tengo es de cuando mi tía estaba embarazada de mellizos y debía hacer reposo. Junto a ella los domingos, mientras le hacía compañía, resolvíamos el cruci-clip, cosa que seguimos haciendo (Natalia Lucentini, Godoy Cruz).

Aparecieron el mismo año en que me casé, así que yo también cumplo diez años. ¿Qué puedo decirles de lo que Nueva significa para mí? Recibir algo de mucha calidad, que me refleja como argentina del "interior" y que me hace creer que las utopías pueden ser realidad todavía en este bendito país: la utopía de que no todo lo bueno es caro; la utopía de que no todo lo bueno pasa en Capital Federal; la utopía de que para vender no hay que mostrar sólo mujeres desnudas y meterse en la vida privada de los famosos. Me gusta cómo tratan los temas: un poco de todo y de todos. No sólo aparecer caras famosas sino otros muy valerosos que deberían ser más conocidos: esos héroes anónimos que existen a raudales en nuestra querida Argentina (María Eugenia Lavayén, Unquillo).

Cursaba una materia cuyo contenido era la geografía y su impacto social en la gente. Tenía que dar un oral con la presentación de un tema especial. No sabía qué hacer hasta que un amigo bajó por internet unos datos técnicos sobre terremotos, un tema que me fascina, y recordé que había una nota en la revista. Lo enriquecedor de la nota era que ofrecía una perspectiva con respecto a la Argentina (lo que tenía en internet era más técnico). El resultado fue un "10". Al terminar la exposición, el profesor me preguntó de dónde había sacado información tan interesante. Cuando le respondí que de Nueva, se sorprendió (Analía Correa, Mendoza).

¿Sabés que nos acompañás, en la soledad del desarraigo, desde tres años? Me encantan tus notas. Aquí en casa somo tres: mi hija Natacha (17), mi esposo (50) y yo, Catalina (45). La leemos toda y luego se la enviamos a nuestro hijo Sebastián que se encuentra en Vespucio (Salta), quien las guarda. Cuando leí la nota de John Lennon me picó el cosquilleo del recuerdo, me devolvió la infancia de mis niños, sobre todo la de Sebastián, a quien en vez de cantarle un arrorró le colocaba los auriculares con la música suavecita de los Beatles y se quedaba plácidamente dormido. Por eso te doy las gracias: ese día paré el acelerador de la vida y recuperé un dulce recuerdo, porque hoy Sebastián está a 3.000 kilómetros. Como soy docente, a veces compro dos diarios para llevar una revista a la escuela (Catalina Banzer, Plaza Huincul, Neuquén).

Trabajo en Buenos Aires desde hace dos años (soy mexicano) y, tal como me lo advirtieron desde que llegué, me enamoré de una cordobesa, Carolina, que siempre fue mi mejor amiga.

Se imaginarán que viajar el fin de semana a Córdoba, sentarme, acostumbrarme a tomar el mate y hojear Nueva resultó para mí parte de una historia de amor que aprendí a vivir a la par del asado del domingo. Así que para celebrar por primera vez juntos el cumpleaños de Carolina en julio del '99, preparé una edición especial con lo que de manera natural me vino a la mente como un símbolo del interior: su revista. Entre tantas celebraciones no resulta entonces una sorpresa que en la edición del 18 de marzo -día de mi cumpleaños- pudiera leer la convocatoria para compartir la anécdota con ustedes... Nueva me sabe a celebración.

¿Federales o no?

Parece ayer cuando recibimos Nueva con La Gaceta y, asombrados, vimos que se trataba de una muy buena propuesta. Lo más importante: es del interior y para el el interior. Es grandioso: estamos a más de mil kilómetros de la Capital Federal, en donde "se cocina todo" y no nos tienen en cuenta; en cambio Nueva es nuestra, y es un orgullo (Nélida Santillán de Goane, S.M. de Tucumán).

Me gustaría que dedicaran una sección, aunque fuese chiquita, a todas las fiestas nacionales y provinciales: hay material para mucho tiempo. Si bien creo que la revista es muy federal, esto contribuiría un poco más. También me gustaría que en la sección El Reportaje empiecen a salir las provincias; hay muchos "personajes" que merecen ser reconocidos (Graciela Orelogio, Mendoza).

Ustedes responden con crecer a la necesidad que siente el interior de tener un espacio donde se refleje su quehacer y su latir. Notas precisas, sencillas y esperanzadas sobre un país que todavía está vivo, a pesar de todo. Quizás en algunos temas me hubiera gustado más opinión, más contundencia, pero para eso hay otro tipo de revistas (Susana Vallone, Rosario).

Como sanjuanina, les propondría que eligieran todas las semanas una localidad y relataran costumbres, paisajes, secretos y personajes de las mismas; así, al abrir la revista diríamos "mirá, allí está mi ciudad", nos reflejaríamos y la revista sería aún más federal (Claudia Cupido, Rosario).

Me llamó la atención que pidan opinión sobre el grado de federalismo de Nueva, que en principio me parece satisfactorio, y luego ver que la dirección postal nos remite a la Reina del Plata (¿la realeza será federalista?). Si la macrocefalia de nuestro país dejara de ser tal, quizá nuestros problemas serían más fáciles de resolver (Daniel Colombini, Villa Constitución).

El diseño

Admiro cómo han modificado el diseño con el paso del tiempo. Cómo no se quedaron con una sola cosa sino que se animaron a cambiar... eso es bueno (María Eugenia Lavayén).

Me sorprendió mucho cuando hace algunos meses cambiaron el formato, y les confieso que al principio no me gustó el formato nuevo porque, como dice el refrán, el hombre es un animal de costumbre y, bueno, ya sabía de memoria en qué página estaba cada sección. Una se resiste a los cambios, pero hay que entender que son para mejorar (María del Rosario Rojas, Bahía Blanca).

Lo que más me gusta son las tapas, el diseño y el color que tienden a usar (Graciela Parisi).

Sus tapas son vistosas y atrapan desde el principio, nos incitan a leer y comentar casi la mayoría de su contenido. Las que más me impactaron fueron "Patentar la vida (251), Autopsia del alma (205) Pena de muerte ¿sí o no? (329), Belén por 2000 años más (440)... En general, todo lo nuevo que ustedes brindan es de interés; me refieron a las separatas y los desplegables. Como habrán notado, colecciono las revistas y trato de tener siempre dos o más números para poder guardar artículos, recortarlos y comentarlos en el aula (María Guillermina Murúa de Guardia, Yerba Buena, Tucumán).

La noche del sábado ya suelen "cantar" quién la lee primero. Diré que a medida que iba cambiando de formato o enfoque, la primera impresión era que "estaba mejor de la otra forma", pero a medida que van pasando los números vemos que ha motivado tal cambio un objetivo de superación y terminamos aceptándolo sin más cuestionamientos (Cacilia Maldonado, Cipolletti).

Las tapas y los dibujos me encantan. No sé quién hará los dibujos, algo estoy descifrando de la firma (n. de la r: se refiere a Costhanzo). Me gustaría que el dibujante me dedique algún dibujo. ¡Me encantan! (Eugenia Gallo Bianco (Yerba Buena, Tucumán).

Cómo leemos

El primero en llerla es el que va hasta el kiosco a comprarla. Los demás la leen después de comer (Ariel Giménez, Cinco Saltos, Río Negro).

Espero ansiosa el domingo y la dejo para leerla a la noche, antes de dormir: sus artículos pasan ante mis ojos uno a uno. Y como es mi amiga, puedo reconocerle todas las virtudes que tiene y también los defectos. En la balanza sopeso ambas cosas y el lado positivo se inclina mucho más que el otro (Mirta Muscará de Barrera, Godoy Cruz).

Tengo doce años y la leo desde los ocho. La revista llega bien temprano con el diario Los Andes. El primero que la lee es mi papá porque madruga ansiosamente esperando al diariero (Celina Villegas, Mendoza).

Como es costumbre en casa, la lectura siempre ocupó un lugar importante. Los domingos no se pregunta si llegó el diario, dino si vino la revista. Nadie se la quiere perder, pero la pelea más dura es a la hora de hacer el cruci-clip. Si bien mi papá prefiere leerla a la mañana, el resto de la familia (mi hermana, mi mamá y yo) preferimos leerla por la tarde, como parte del rélax dominical (Virginia Vidal, Rosario).

Mientras esperamos el asado, alguien se pelea por quién lee primero la revista... casi siempre gano yo, salvo uno que otro domingo en casa de una tía. Con mi padre, como terminábamos peleándonos por el crucigrama, hicimos un pacto: un domingo lo hace él y el siguiente, yo (Paola Pastori, Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe).

El papá hojea para hacer una "lectura de inspección" mientras prepara unos mates y seguidamente sube al dormitorio con los biblio-visitantes del domingo. A mí, que soy la mamá, me encanta sentir la dulce pereza del domingo en compañía de amena lectura. Este ritual ha pasado a hacerse una costumbre tan arraigada, que cuando estamos de vacaciones extrañamos muchísimo principalmente a Nueva y es de las primeras cosas que reclamamos al regreso. Porque, eso sí, tenemos guardados los sucesivos números desde el 40 (familia Masía, Acebal, Santa Fe).

Son las ocho de la mañana del domingo y ya estoy impaciente: se me hierve el agua del mate por no soltar la revista (soy adicto a Nueva). Empiezo el domingo temprano y no la abandono hasta terminarla (Marcelo Thomas, Oriente, Buenos Aires).

Es todo un problema, porque vamos a almorzar a la casa de mi abuelo y la llevamos, pero no somos los únicos que vamos allí; entonces vivimos peleando con mi mamá y mis tías para ver quién la lee primero. Si no me apuro y comienzo a leerla antes que las demás, siempre quedo relegada por el hecho de que ellas son más grandes que yo y tienen prioridad. Qué injusticia, ¿no? (Mariana Herrera, Capitán Bermúdez, Santa Fe).

Las colecciones

Estoy orgullosa de poseer casi la colección completa, o sea, de haber presenciado su crecimiento, pero... ella, como yo, tiene períodos perdidos, partes mutiladas, días prestados y no devueltos... Aun así, seguimos apostando a la vida, sin bajar los brazos, por momentos analizando todo en profundidad, y en otros con algo de ligereza. Porque para lograr ser integral, los seres humanos debemos saber equilibrar entre lo irracional de lo cotidiano y lo extremadamente profundo de la esencia del ser. (Isabel Barros, Córdoba).

Cuando mis hijos iban a la escuela juntábamos todas las revistas porque era seguro que cuando no encontrábamos algo en los libros, la revista siempre nos ayudaba en algo. Ahora las junto para mi nieta Fiona, que tiene un año, pero en algún momento las va a usar (María del Rosario Rojas).

Poseo todos los números. Había perdido la número 1 (Carolina Papaleo), pero la pedí al diario y me la entregaron... Incluso pude escuchar a uno de mis nietos, de sólo cinco años, querer ser el heredero de la colección (Blanca Lidia P. de Azurmendi, Funes, Santa Fe).

La guardamos, ordenada por números, como material de consulta. Es tan completa que da lástima tirarla. Y ni hablar de romperle las hojas porque se necesita tal o cual nota: ¡para eso están las fotocopiadoras! (Virginia Vidal, Rosario).

Las guardamos por orden, en atados de cincuenta números y se consulta de acuerdo al índice de temas. Esto funcionó hasta que vimos un aviso de alguien que quería comprar la colección de Nueva, y como la nuestra comenzaba en el número 4, la vendimos (Gloria Dodero, Cipolletti).

Somos fieles lectores; los seguimos todos los domingos. También cuando no ha habido dinero, cuando una hija estaba enferma, cuando nos levantamos con un humor de perros, cuando hay visitas y una se roba un ratito para hojearla, cuando juntos agregaremos otra década a la vida... La leemos en casa, en el río de vacaciones, con hijos chicos y adolescentes. Nueva es la Enciclopedia Británica, la Visor, la Océano, la Planeta, la mejor, la más completa. No se recorta (pecado mortal): se transcribe o fotocopia (si es otro pecado, perdón, ADI). Me gustaría que publicaran una nota de mi pueblo, El Cholar, sede de la Fiesta del Ñaco (Ángela Temi, Barrio Traful, Neuquén).

Me causa gracia el hecho de que pueda contar de qué manera guardo las revistas, ya que en mi placard tengo más de éstas que ropa (Berta Mendoza, Bahía Blanca).

Quien dijo que los domingos son aburridos fue aquel que nunca leyó Nueva. Coleccionamos la revista y no la recortamos. Si necesitamos algo, les sacamos fotocopias (Fernanda Alarcón y Gabriela Moreyra, Santa Elena, Entre Ríos).

Una amiga me propuso hacer una base de datos para su hija. Las recorté y las agrupé en libros. Son diez, bien anillados e impreso el índice con la base de datos que consta del tema, título, referencia, número del libro, número de página y año de edición. También me hice un libro de cocina con las recetas (Nélida Alegre, Cipolletti).

Soy una mujer de 70 años y guardo las revistas para más adelante: si "estoy todavía", poder volver a repasarlas (Vilma García, Rosario).

La interacción

Hablar de Nueva es hablar de una amiga, un ser con virtudes y defectos, pero sobre todo de alguien que siente y transmite cosas. Además nos da la posibilidad de participar en forma activa con nuestras inquietudes a través del Correo o del Escribime en un intercambio muy rico que nos beneficia a todos, haciendo la comunicación mucho más fluida. Se evita de esta manera que el lector sólo sea un depositario que asimile o no lo que se ofrece (Nidenis González, Junín, Mendoza).

¡Recreo!

El día que más me gusta leer el diario es el domingo, porque trae la revista. Me gustan los desplegables, el Recreo, en especial el crucigrama, aunque a veces hay cosas difíciles (me gustaría que haya uno para chicos). A veces la revista es motivo de peleas porque a mi hermano también le gusta hacerlo (María Alejandra Uñates, San Miguel de Tucumán).

Casi siempre la leo cuando llego de bailar, a eso de las 6.30 de la maññana. Después de almorzar llega la hora más caliente del día, cuando mi casa se convulsiona con las preguntas que aparecen en la última hoja. Ya llevamos más de cinco meses haciendo un torneo casero entre los cinco integrantes de mi familia: lo llamamos "el torneo del saber". A veces se torna más caliente que un partido de fútbol, terminamos gritando porque todos queremos ganar. Los gritos los escucha hasta el vecino de enfrente (anónimo bahiense).

Con respecto al Cruci-clip, les voy a pedir un favor grande, sobre todo para los viejitos como yo: no usen tinta negra sobre los cuadritos azules, porque no se distinguen bien. Es preferible la letra blanca en todos (Berta M. de Ros, Bahía Blanca).

Una de cal y una de arena

Nueva es bastante completa, para leerla poco a poco, y me acompaña durante toda la semana. No por ello he de dejar de lado algo que me molesta de verdad: la cantidad de propaganda que a veces le quita espacio a otros artículos interesantes, que le quitan la seriedad que tiene y tiende a parecerse a otros pasquines que circulan (Norberto Hugo Bonmecino, Malargüe).

A la revista le faltaría un poco más de humor como el de Sendra. Las tapas no me gustan tanto, no me atrapan (Pablo Olivieri, Rosario).

En varias oportunidades he remitido escritos, pero hasta el momento no he tenido respuesta positiva. Nueva debería escuchar a los escritores del interior y difundir más su labor para premiar el esfuerzo y el interés que se tiene por rescatar lo local, las costumbres y radiciones de cada pueblo o ciudad. Como lector de Nueva me hubiese gustado que del concurso de cuestos, dado el éxito que tuvo, se hubiese realizado una selección más abarcativa para que los escritores del interior tuvieran como estímulo el ver publicados sus trabajos (Jorge Marín, Bahía Blanca).

¿Por qué imprimen Nueva con letras tan diminutas? Este detalle es sumamente molesto y no invita a leer. Si a esto se le une un fondo oscuro, donde las letras parecen difusas, es aún peor. Por favor, no tomen esta sugerencia como crítica porque la revista me gusta mucho (Rosa Olás, S.M. de Tucumán).

En la escuela

Al principio, con mi hija, la recortábamos y guardábamos en folios los artículos por tema. Después decidimos guardarlas completas por año, ya que los índices nos permiten buscar lo que necesitamos con bastante rapidez. Cuando consigo alguna repetida, la llevo a la escuela y la coloco en la "Bibliotequita del recreo": llamamos así a unos tapices con bolsillos donde colocamos revistas variadas para que los chicos puedan al menos hojearlas en los recreos. Cuando salen poesías, las nenas más grandes suelen pedirme que les permita llevarlas a su casa para copiarlas (Ana María Muraca, Rosario).

Nueva me sirvió para demostrar a los docentes de mis hijos que Tucumán ya dejó de ser el gran productor de caña de azúcar para pasar a ser el mayor exportador de esencia de limón. Cada vez que llegábamos a ese tema era la gran discusión. Nueva lo publicó y me sirvió para corroborarlo (Gloria Dodero, Cipolletti).

Para mis hijos han sido de gran utilidad, igual que para mis vecinos: cuando necesitan material para algún trabajo escolar recurren a mí; siempre Nueva ha sido la salvación (ElisaUircán, Zapala, Neuquén).

Las carpetas de los alumnos que han pasado por el CEPA (Centro de Estudios Para Adultos) 6717 y que tuvieron a la "seño" Marta, garantizan la presencia siempre de algún artículo de la revista. A veces no alcanzo a terminar de trabajar la de una semana que se me junta con la de la siguiente (Marta Susana Cuesta, Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe)

Tema Libre

Cuando me publicaron en Tema Libre el trabajo "El consumidor telefónico" recibí una gran cantidad de e-mails de muchas regiones del país: d legisladores provinciales, concejales de distintos distritos y hasta de una lectora de la República Oriental del Uruguay. También tomé contacto con un lector de Pico Truncado, en el sur argentino, y estamos programando realizar un trabajo en conjunto sobre el tema para su posterior presentación ante el Congreso de la Nación como iniciativa de ciudadanos particulares (Rodolfo Roig@hotmail.com).

Men sentí muy dolida cuando escribí un artículo para Tema Libre y no salió publicado. Se llamaba "Mensaje siniestro" y hablaba sobre el programa de Lanata. Sospecho y creo no equivocarme que la gerencia de esa revista evita con sumo cuidado las críticas y los comentarios adversos. De todos modos, nada me fastidia de la revista, que me parece de buen gusto y sin sofisticación (Norah Sabah, Rosario).

Por los cien años de nuestro pueblo, Villa Iris, mandé un texto para Tema Libre. Grande fue mi satisfacción cuando lo vi publicado, aunque reducido, en Correo, pero mayor lo fue cuando, gracias a ello, recibí correspondencia de ex convecinos radicados en Córdoba, Mendoza y Pigüé que así se enteraron de la celebración. Tengo la seguridad de que Nueva es un poco de todos los que habitamos esta querida Argentina (Ana María Luna de Delbes, Villa Iris, Buenos Aires).

Cuando publicaron "Recuperar el tren", la televisora local y las cuatro radios se ocuparon del tema. Cada una lo tomó como propio, lo que me llenó de satisfacción y por un par de días gocé de la correspondiente fama. Qué orgullo debe tener el creador de Tema Libre (César Barrionuevo, Arroyito, Córdoba).

Sólo una cosa me molesta: a mediados del año pasado envié a Tema Libre un trabajo de investigación propia sobre un grupo de oración. Su título es "El Peregrino" y hoy la vuelvo a enviar, a ver si tengo suerte (Eugenia Ducca, Córdoba).

Las sorpresas

Cada domingo, por las noches, se reúne en la Biblioteca Popular D.F. Sarmiento el grupo literario "El reino de las palabras". Como un rito impostergable, leemos el cuento sabiamente incluido en la revista Nueva recién llegada a nuestras manos. La "ceremonia" continúa dsmenuzando artículos de interés cultural y repasando las referencias bibliográficas (Antonio José Taccari, por la Comisión Directiva, Las Rosas, Santa Fe).

Durante varios años tuve un programa radial los domingos a la mañana en una FM de esta ciudad. En él leíamos las tapas de La Capital y de Clarín. Por supuesto, comentábamos los artículos que parecían interesantes de las revistas de ambos diarios. Pero la gente (juzgado por los llamados de los oyentes que querían opinar) se "enganchaban" más con los temas que proponía Nueva que por la otra publicación (Roberto Savino, Rosario).

Tengo 82 años. Me escribo con mucha gente (de Italia, España, Francia, República Checa, Rumania, Alemania, Cuba, Estados Unidos) y corto artículos -en especial cosas de nuestro país- para enviárselos. A veces consigo otras revistas o les saco fotocopias. También envío notas a un seños profesor de Lengua Española que está en una Universidad de Camerún (Oreste Tomás Bezzo, Bahía Blanca).

Posdata

Me gustaría ver y leer temas que involucran a la minoría que suelo ser: gremialista, humanista, investigadora, cercana a los movimientos feministas, a favor del aborto legal, contraria a las ideologías que promueven el fin de las utopías o que resaltan lo "bueno" de la globalización, y, casi por último, además soy teatrera (María Antonia Chandia, Neuquén).

¿Cuándo van a incluir algo más sobre Rosario? (María Elena Arnaiz, Rosario).

Me gustaría que hubiera una página donde puedas mandar un mensaje, como una pared donde se escriben graffitti (Cecilia Hernández, Villa Iris, Buenos Aires).

Les envié una carta de homenaje en vida a Palito Ortega y esperaba verla publicada. ¡Me extraña que Palito no les interese! (Liliana Cabrera, Rosario).

Desearía un Glosario Básico Inglés-Español, Español-Inglés a modo de separata, para aquellos alumnos que por razones económicas no pueden acceder a los libros necesarios (Mariángeles Abelli Bonardi, Neuquén).

En lugar de moda, podrían buscar información sobre lugares turísticos de la Argentina. No los ya conocidos por todos, sino darles difusión a lugares que ofrecen un bellísimo paisaje y no tienen la posibilidad de ser conocidos (Mariela S. Barrera, Colonia de las Rosas, Tunuyán).

Las separatas y los desplegables son geniales. Me gustaría que se hiciera una nota sobre el nuevo pop y su historia (Elisabet Baumberger, Carreras, Santa Fe).

 

Recuadrón con subtítulos

(para hacer en los costados a lo largo de la nota)

Con mate o en la sobremesa

Betty Ramos, de Rosario

Florencia, Guillermina, Agustín, Fernanda, Gustavo y Alicia Cevallos (Neuquén).

Elo (elo@alexandria.com.ar)

Ale (ale_z@uol.com.ar)

María Antonia Olea de Tula, Tafí Viejo

Viviana Colomo Albarracín, S.M. de Tucumán

Olga Pizarro, Bermejo, Mendoza

Los que la donan

Al Hospital Córdoba y a los wichis: Gloria T. de Picado, Córdoba

A la biblioteca de Alijilán, Catamarca: Arturo y Liliana Cerúsico, San Miguel de Tucumán

Al Centro de Asistencia a la Madre: María Alejandra Suasnabar, S.M. de Tucumán

A una escuela rural: Amelia Bessone, Godoy Cruz

Al Hogar de Ancianos y el Hospital Municipal: Silvia Bilbao de González Martínez, Bahía Blanca

Más coleccionistas

Rossanna Trucchia, Córdoba

Nélida R. de Weimann, Bahía Blanca

Miguel Ángel Di Fulvio, Cordoba

Luz del V. del Casrillo, Córdoba

Oscar Nicola, Etruria, Córdoba

Mirta Ballester, Allen, Río Negro

Patricia Rita Nasello, Córdoba

Miguel Ángel Colman, Rosario

Stella Maris Pascal de Weimann, Hilario Ascasubi, Buenos Aires

"Noemiseros"

Elisa Gulle de Rouco

Mónica Alejandra Pereira, Godoy Cruz

María Rosa Bserini, Rosario

Blanca Saiz, San Rafael, Mendoza

Ana María Molinari de Rivas, Bell Ville, Córdoba

Marths Susana Mana, Pozo del Molle, Córdoba

Marcela M. de Raimo, Villanueva, Guaymallén

Leer en familia

Analía M. de Schmidt, Coronel Pringles

Claudia Garnica, San Miguel de Tucumán

Marcela Duarte de Teruelo, San Miguel de Tucumán

Ana M. de Botti, Rosario

María Mercedes González, Bahía Blanca

Francisco Villar, S.M. de Tucumán

Elsa Narváez, Punta Alta, Buenos Aires

Gloria Martínez Borda, Punta Alta, Bahía Blanca

Rosana Perruccio

¡Otro índice, por favor!

María Rosa Bordón, San Antonio Oeste

Silvia M. de Espinazo, Allen, Río Negro

Zulema C. de Frattura, Bahía Blanca

María Elena G. de Medina, Bernasconi, La Pampa

David Espinoza, Cipolletti

También nos escribieron

Daniela Lasagno

Rubén Lazarte, S.M. de Tucumán

Liays Ethel Landi, Paraná

Claudia Bringas, Tupungato

Verónica Torti, Allen, Río Negro

Roque Apolo, Córdoba

Miriam Lázaro, Junín, Mendoza

Humberto Morales Nunez, Manzanillo, Cuba

Andrea Tello y familia, Neuquén

Sebastián Cuadrado, Bahía Blanca

María del Carmen Latorre, Rosario

Ana Laura Prado, Rosario

Matilde Strugo de Fava, Mendoza

César Raúl Dallamea, Capitán Bermúdez, Santa Fe

Alfredo Arnaldo Albertus

Daniel Jabaloyas, Las Talitas, Tucumán

Ana López Leuenberger, Plottier, Neuquén

Natalia Fiorentini, Cruz de Piedra, Maipú, Mendoza

Rosa M. Fontás, Godoy, Santa Fe

Erika Ciagle, S.M. de Tucumán

Alejandra Bonzi, Rosario

Julio Gerardo Reynoso, General Roca, Río Negro

Sergio Ariel Segui, Coronel Dorrego, Buenos Aires

Luis Roy Corsi, Rosario

Eduardo Charadía, Bahía Blanca

María Montivero de Britos y alumnos de quinto años del Instituto José María Paz, Idiázabal, Córdoba

Oscar Tejo, Lamarque, Río Negro

Raquel de Tubio, Ascención, Buenos Aires

Norma Manfredini, Maipú, Mendoza

 

Otro recuadro

¡Yo también cumplo diez años!

Al principio fue un trabajo. Sólo eso: uno como cualquier otro. Entré a Nueva justo para el primer número; no participé del "número cero", ése que se hace como prueba y no sale a la calle. También tenía la foto de Carolina Papaleo, pero había bastante para mejorar.

En ese entonces la dirigía Jorge Sethson, y su aparición fue toda una novedad: por primera vez un grupo de diarios se unía en una empresa para hacer una revista dominical en común. Era una revista delgadita, porque al fin y al cabo "bancarla" era un gran esfuerzo, y se suponía que lo sería por un buen tiempo. Pero no: pronto comenzó a llenarse de avisos y creció obligadamente para no convertirse en un catálogo. Y hasta se pudo pensar en la necesidad de tener una planta impresora propia.

Como todo crecimiento, trajo aparejado cambios. El segundo director, Eduardo Guibourg, le dio a Nueva una identidad propia, diferente de cualquier otra revista dominical: por esos años comenzaron a llegar cartas de lectores que pedían que publicáramos un índice. Algo pasaba; otra novedad: ¿una revista que no fuera a parar a la basura? También comenzaron a aparecer otros productos parecidos, de otros diarios que se agrupaban. ¡E incluso las principales dominicales porteñas cambiaron de diseño, de formato y hasta de nombre!

¿Cómo explicarlo? El trabajo se convirtió en algo más personal: si los periodistas estamos acostumbrados a que cuando algo sale a la calle ya es viejo, imagínense lo que es saber que lo que hacemos es guardado celosamente por sus destinatarios.

Y después, la llegada de Pablo Sirvén significó otra vuelta de tuerca: acercar la revista hacia la actualidad sin perder aquello que la había hecho tan valiosa. Más aún: sin dejar de ser didáctica, salir de lo "académico" -por así decir- para hablar con y desde la gente. Nueva siguió haciendo punta: no hay otra revista que consulte a sus lectores, que les pida opinión, que les dé un espacio más allá de los tradicionales correos de lectores. Por primera vez, la bendita interactividad tan proclamada y tan poco practicada se ponía en marcha dentro de las limitaciones inherentes al periodismo gráfico: además de las consultas, nuevas secciones surgieron a partir de lo que se desprendía de las cartas que llegaban a la Redacción. Escribime, el concurso de cuentos, Tema Libre... y cuando la cantidad de "temas libres" desbordó la sección, se hizo un lugar dentro del Correo para que quienes escribieron pudieran ver, aunque resumidas, sus ideas publicadas en la revista.

Como les ocurrió a muchos lectores, a mí en algún momento se me hizo difícil cada cambio.