Magna Grecia LOS PAGOS POR DONDE ANDUVO ULISES
Algunos se conocen con bastante exactitud; otros son materia de discusión, pero no es casual que la mayoría de los sitios por donde el héroe vivió su Odisea coincidan con las regiones que los griegos colonizaron durante su expansión hacia el occidente, conocidas como la Magna Grecia. Por Amanda Paltrinieri
Pasan los siglos, y el pobre Homero todavía da que hablar: que si existió, que si era ciego, que si en realidad eran un grupo de poetas... Se supone que vivió hacia el siglo ocho antes de Cristo, y las leyendas que narró en sus obras ya tenían unas cuantas centurias de antigüedad.
Los investigadores desmenuzaron infinidad de veces sus textos y han hecho las más diversas interpretaciones en su afán por desentrañar cuánto había de mito en ellos y cuánto de Historia. Con respecto a la Ilíada, por ejemplo, el alemán Heinrich Schliemann no paró hasta encontrar los restos de la ciudad de Troya (Nueva 130) aunque por entonces lo tildaran de loco.
Con la Odisea el asunto es más problemático, pues es el relato de un viaje muy accidentado y a lo largo del poema habla de muchas regiones. Salvo en un par de lugares en los que hay coincidencia general, puede haber tantas rutas de Ulises (también llamado Odiseo) como gente se haya puesto a buscar.
Pero ocurre algo curioso: aunque teóricamente Ulises vivió sus peripecias durante su regreso de Troya (hacia el siglo trece antes de Cristo), los sitios por donde anduvo penando están muy ligados a los que encendían la imaginación de los griegos contemporáneos a Homero: el sur de Italia y Sicilia, adonde se aventuraban por esos tiempos y comenzaban a establecer las colonias que hoy se conocen como la Magna Grecia.
De Troya al Infierno
Cuenta la Odisea que, destruida Troya, Ulises y su gente embarcaron con la esperanza de llegar a su patria, Ítaca. Los vientos los llevaron al país de los cicones, en la región de Tracia (que hoy se divide entre Grecia, Bulgaria y Turquía). Para despuntar el vicio saquearon la ciudad de Ismaro, pero finalmente fueron expulsados.
Las naves no debían haber sido muy buenas, pues estaban a merced de los vientos y las corrientes marinas: primero una tempestad los arrojó al país de los lotófagos (en la actual Libia, al norte de África) y luego, las olas los derivaron hacia tierra de los cíclopes, que muchos ubican en la costa occidental de Sicilia.
La isla -poblada originalmente por sicanos y sículos) fue colonizada por los fenicios. La presencia griega se limitó a las costas que éstos no habían ocupado, pero se ve que le tenían muchas ganas, pues Sicilia aparece más de una vez en la Odisea (y una de ellas lo hace con su nombre antiguo, Trinacria).
Los cíclopes eran gigantes que tenían un solo ojo. Ulises tuvo la mala suerte de toparse con Polifemo (hijo de Poseidón, dios del mar), a quien dejó ciego mediante un ardid para evitar ser comido.
La siguiente parada de Odiseo fue en el país de Eolo, señor de los vientos: las islas Lípari, todavía conocidas también como Eolias. Estas islas están a medio camino entre la costa siciliana y la ciudad de Ipponio (la actual Vibo Valentia), en la región de calabria. Ipponio, a su vez, fue fundada por griegos que habían colonizado la zona calabresa que da al mar Jónico, entre Grecia e Italia.
Volviendo a Ulises, Eolo le había dado una bolsa con algunos vientos para que los usara sabiamente, pero los compañeros del héroe los desataron imprudentemente: entre éstos y la furia de Poseidón por su hijo ciego, sus naces iban de aquí para allá. Fueron a parar nuevamente a la costa de ¿Córcega o Cerdeña?, donde vivían unos gigantes antropófagos, los lestrigones. Cuando pudieron zafar de ellos, proa al norte, después de varias jornadas llegaron a la isla de Eea, donde señoreaba Circe, la hechicera.
Algunos ubican Eea en la región toscana. Tiene sentido, pues allí vivían los etruscos, quienes se jactaban de descender de Agrios y Latinos, los hijos que Circe tuvo con Ulises (detalle que la Odisea no cuenta).
Pero, por otra parte, al norte de Nápoles está el cabo Circeo. Precisamente, allí cerca hubo importantes colonias griegas: una de ellas es la actual Nápoles (cuyo nombre proviene de Neapolis, "ciudad nueva").
Por esa región, también, estaba el lago de Averno, antigua boca de un cráter volcánico, uno de los tantos sitios donde los griegos ubicaron la laguna Estigia. Allí fue Ulises, por consejo de Circe, y descendió a las puertas del Hades -el reino de los muertos- para consultar sobre su futuro al alma del adivino Tiresias.
No debe ser casual que cerca de allí tambipen estuviese la antigua ciudad de Cuma, que se hizo célebre porque en una gruta del lugar habitaba la Sibila, una sacerdotisa que interpretaba los oráculos de Apolo como la pitonisa de Delfos.
Penurias finales
Cuando Odiseo regresó del Hades a Eea, Circe le previno que se cruzaría en el camino con varios problemas: las sirenas que con sus cantos hacían naufragar los barcos y un estrecho prácticamente insalvable, pues allí vivían dos seres funestos de quienes nadie hasta entonces había podido salvarse.
Ulises, después de haber sorteado el hechizo de las sirenas, consiguió hacerlo: así se convirtió, según la leyenda, en el primer griego que atravesó indemne el estrecho de Mesina, que separa Sicilia de Calabria (según el mito, hubo otro, Jasó, que también lo habría cruzado con su nave Argos).
Por fin los hombres de Ulises pudieron desembarcar en Trinacria (Sicilia), la isla donde pastaban las vacas del Sol, pero no tuvieron mejor idea que darse un banquete con ellas.
La consecuencia fue que a la furia de Poseidón se le agregó la del Sol... A la siguiente escala sólo llegó -más muerto que vivo- Odiseo. Era la isla de Ogigia, donde moraba la ninfa Calipso, quien retuvo a Ulises varios años (y, aunque la Odisea tampoco lo dice, le dio otro hijo). Algunos opinan que Ogigia estaba cerca de Crotona -una de las principales colonias griegas sobre el mar Jónico- pero otros la ubican muy lejos de allí, próxima al estrecho de Gibraltar.
De allí sólo quedaba (siempre entre tormentas, aunque ayudado por su diosa protectora, Atenea) una temporada en el país de los feacios, que la mayoría coincide en ubicar en la isla de Corfú. Finalmente, el héroe pudo regresar a Ítaca -que todavía conserva ese nombre- y reconquistar el trono que se disputaban los pretendientes de su esposa Penélope.
De pitagóricos y sibaritas
Las regiones por las que viajó Odiseo en su periplo son sólo algunas por las que se aventuraron los griegos en Italia. Allí establecieron decenas de ciudades, algunas de las cuales llegaron a ser potencias en su momento y fundaron, a su vez, sus propias colonias en otros territorios de la península itálica. Muchas de ellas conservan restos arqueológicos que testimonian esa presencia.
Por motivos económicos y políticos, varias oleadas de migrantes provenientes de distintas regiones griegas crearon sobre el mar jónico nuemrosas ciudades: Crotona, Metaponto, Caulonia, Locris, Sibaris, Tarento, Reggio de Calabria son las principales. Los colonos después se adentraron en la península: los locreses, por ejemplo fundaron la actual Vibo Valentia; los sibaritas Poseidonia, más conocida por su nombre posterior, Paestum, donde enseñaron famosos filósofos como Parménides y Zenón.
Crotona y Sibaris (que llegó a tener trescientos mil habitantes) fueron famosísimas: en la primera funcionó la escuela de Pitágoras y la segunda dio origen al término "sibarita" como sinónimo de persona dedicada a los placeres ferinados.
La presencia griega era tan importante que sus ciudades pudieron contener el avance de los etruscos, que venían copando la península itálica. Pero era inevitable que, por su poderío, comenzaran a rivalizar entre sí como también ocurría en las ciudades de su Madre Patria: a fines del siglo seis antes de Cristo Crotona logró destruir por completo a Sibaris. Sin embargo, poco tiempo después comenzaría su propia decadencia.
Entretanto, en el corazón de Italia comenzaba a crecer el poder de una ciudad de origen latino, Roma, que había logrado liberarse del poderío etrusco y cuando tuvo la suficiente fuerza pasó como una aplanadora por sobre todos sus vecinos.
© 1998